Cómo hacer kombucha en casa desde cero: una guía completa

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Si eres un amante de las bebidas fermentadas, es posible que hayas oído hablar del kombucha. Esta popular bebida probiótica no sólo es deliciosa, también puede ser muy beneficiosa para tu salud. El kombucha se hace a partir de la fermentación de té endulzado, y contiene una gran cantidad de probióticos y enzimas que pueden ayudar a mejorar la digestión y fortalecer el sistema inmunológico. Si estás interesado en aprender cómo hacer kombucha en casa desde cero, estás en el lugar correcto. En esta guía completa, te mostraremos paso a paso cómo hacer tu propia kombucha casera.

Paso 1: Reúne los ingredientes y materiales necesarios

Antes de comenzar a hacer kombucha en casa, es importante asegurarse de tener todos los ingredientes y materiales necesarios. Estos son los elementos básicos que necesitarás:

  • 1 SCOBY (cultivo simbiótico de bacterias y levaduras)
  • 1 taza de té negro
  • 1 taza de azúcar
  • 3 litros de agua filtrada
  • 1 frasco de vidrio de 4 litros con tapa hermética
  • 1 paño de algodón
  • 1 elástico

Consejo: Puedes encontrar un SCOBY en tiendas especializadas o en línea. Si no encuentras uno, también puedes conseguirlo de un amigo que ya esté haciendo kombucha en casa.

Paso 2: Prepara el té y el azúcar

Una vez que tengas todos los ingredientes y materiales listos, es hora de preparar el té y el azúcar. En primer lugar, hierve los 3 litros de agua filtrada y añade el té negro. Deja que el té se infunda durante unos 10 minutos. Luego, retira las bolsitas de té o cuela las hojas de té sueltas. Añade 1 taza de azúcar al agua caliente y remueve hasta que se disuelva completamente.

Paso 3: Enfría el té azucarado

Una vez que el té esté listo, es importante dejarlo enfriar completamente antes de añadir el SCOBY. Esto es porque el calor puede dañar las bacterias y las levaduras en el SCOBY. Puedes acelerar el proceso de enfriamiento añadiendo algunos cubitos de hielo al té o colocándolo en el refrigerador durante unos 30 minutos.

Paso 4: Añade el SCOBY y el líquido de arranque

Una vez que el té azucarado esté completamente frío, viértelo en el frasco de vidrio de 4 litros. A continuación, añade el SCOBY con cuidado en el frasco. Asegúrate de lavarte bien las manos antes de tocar el SCOBY para evitar la contaminación. También es importante añadir al frasco aproximadamente 1 taza de líquido de arranque, que es el líquido fermentado de un lote anterior de kombucha. Este líquido ayudará a acidificar el té y a comenzar el proceso de fermentación.

Paso 5: Cubre y fermenta

Una vez que hayas añadido el SCOBY y el líquido de arranque, es hora de tapar el frasco de vidrio para comenzar la fermentación. Cubre la boca del frasco con un paño de algodón limpio y asegúralo con un elástico. Esto permitirá que el kombucha respire, pero evitará que entren moscas u otros insectos.

Ahora, coloca el frasco en un lugar oscuro y a temperatura ambiente, alejado de la luz directa del sol. Deja que el kombucha fermente durante 7 a 14 días, dependiendo de tu preferencia de sabor. Cuanto más tiempo lo dejes fermentar, más ácido y menos dulce será el kombucha.

Paso 6: Prueba y embotella

Después de 7 a 14 días, es hora de probar tu kombucha casera para ver si está listo. Usa una pajita o una cuchara limpia para probar un poco de kombucha. Debe tener un sabor ácido y efervescente, similar al de un refresco. Si está a tu gusto, estás listo para embotellarlo.

Usando un embudo, vierte el kombucha fermentado en botellas de vidrio herméticas. Asegúrate de dejar al menos 2 centímetros de espacio vacío en la parte superior de cada botella. Esto permitirá que el kombucha continúe fermentando en la botella, creando burbujas y aumentando ligeramente el contenido de alcohol.

Paso 7: Almacenamiento y disfrute

Una vez que hayas embotellado tu kombucha casera, puedes almacenar las botellas a temperatura ambiente durante unos días para permitir una segunda fermentación. Durante esta segunda fermentación, el kombucha se volverá más efervescente. Después de unos días, puedes refrigerar las botellas para detener la fermentación y enfriar el kombucha.

Ahora puedes disfrutar de tu kombucha casera fría y añadir sabores adicionales si lo deseas. Puedes agregar frutas frescas, jengibre, hierbas o especias a cada botella para crear sabores únicos y deliciosos.

Conclusión

Hacer kombucha en casa desde cero puede ser un proceso gratificante y divertido. Con los ingredientes y materiales adecuados, así como con un poco de paciencia, podrás disfrutar de una refrescante y saludable bebida probiótica hecha en casa. Recuerda experimentar con diferentes sabores y encontrar la combinación perfecta para tu paladar. ¡Esperamos que esta guía completa te haya ayudado a aprender cómo hacer kombucha en casa desde cero!

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